Por Alejandro Moscoso Segarra
Después de tres décadas de privación de libertad, Mario José Redondo Llenas ha cumplido la pena que le fue impuesta por un tribunal. Luego de su salida dio unas declaraciones, en las que manifestó su arrepentimiento, al tiempo de asumir un compromiso moral frente al daño causado. Como es natural, estos pronunciamientos han generado distintas reacciones. Algunos ponen en duda la sinceridad de sus palabras; otros platean que es el resultado de un proceso de reflexión personal. Frente a estos cuestionamientos nos preguntamos: ¿Cuál es en realidad la finalidad de la pena en un estado social y democrático de derecho?
El crimen que cometió dejó una herida profunda en la sociedad dominicana, que aún permanece en la memoria nacional. El niño José Rafael Llenas Aybar es un referente de una tragedia que marcó a toda una generación. Por eso la reacción social de rechazo y la exigencia de sanción fueron —y continúan siendo— entendibles.




