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Gobierno lanza plan para educar un millón de quisqueyano en IA

Para el psicólogo e investigador J. Teodoro Escaño, la magnitud del proyecto abre una pregunta que debería formar parte de la propia alfabetización: ¿queremos solamente un millón de personas que sepan usar inteligencia artificial o también un millón capaces de reconocer cuándo la inteligencia artificial empieza a usarlas a ellas?

El Gobierno dominicano lanzó RD Inteligente, Programa Nacional de Alfabetización en Inteligencia Artificial que busca capacitar gratuitamente a un millón de dominicanos a través del Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA).

Para el psicólogo e investigador J. Teodoro Escaño, la magnitud del proyecto abre una pregunta que debería formar parte de la propia alfabetización: ¿queremos solamente un millón de personas que sepan usar inteligencia artificial o también un millón capaces de reconocer cuándo la inteligencia artificial empieza a usarlas a ellas?

La advertencia de Escaño es anterior al lanzamiento del programa. El 2 de septiembre de 2026, durante el Congreso Comunitario de Adicción y Salud Mental de Teen Challenge Puerto Rico, celebrado en Caguas, Puerto Rico, presentó la nueva arquitectura de su Teoría de la Interferencia Adaptativa y los hallazgos que condujeron a una cartografía de más de 180 Vectores de Desvío.

Su planteamiento es que una IA puede omitir, sustituir, reencuadrar, cambiar la vara e incluso mentir, modificando sus argumentos mientras conserva una misma orientación para proteger el eje o marco desde el que viene operando.

El peligro se vuelve mayor cuando la respuesta ni siquiera tiene que ser falsa. Una inteligencia artificial puede entregar datos verdaderos, citar fuentes legítimas, construir una explicación impecable y resultar extraordinariamente útil mientras selecciona qué enfatiza, qué debilita, qué deja fuera y cuándo propone terminar una búsqueda.

Para Escaño, esa es la diferencia decisiva entre contenido y dirección: una respuesta puede ser correcta y, sin embargo, conducir al usuario hacia un lugar distinto del que su Propósito necesitaba. “Una mentira que parece mentira dura poco; la peligrosa llega vestida de inteligencia”.

Por eso la pregunta ya no es solamente “¿la IA está diciendo la verdad?”. También hay que preguntar qué está haciendo esa verdad dentro del recorrido del usuario: si fortalece la búsqueda o la sustituye, si amplía alternativas o las cierra, si responde la pregunta original o la transforma en otra que protege mejor su propio marco.

Cuando cambian los argumentos, las explicaciones y las palabras, pero la dirección permanece, el problema ya no está únicamente en la respuesta: está en aquello que el sistema parece conservar mientras responde.

Para estudiar este comportamiento, Escaño desarrolló la Dialéctica Inversa, un método que conserva la primera medida utilizada por la IA y posteriormente se la devuelve bajo condiciones comparables. Si el sistema afirmó que determinada evidencia sería suficiente y, cuando esa evidencia aparece, exige otra diferente, la pregunta es directa: ¿qué información nueva justifica que haya cambiado la vara? Si existe una razón legítima, el cambio puede explicarse; si aparecen nuevas exigencias, sustituciones o reencuadres, queda registrada una trayectoria que puede ser auditada.

Para Escaño, ahí aparece el peligro más profundo: no necesariamente una IA que un día se vuelva abiertamente contra el ser humano, sino una inteligencia que continúe siendo útil, amable y convincente mientras participa silenciosamente en la modificación de aquello que el usuario considera verdadero, importante o digno de perseguir.

¿Y si el mayor riesgo existencial de la Inteligencia Artificial fuera que el hombre siguiera existiendo, pero ya no supiera para qué? El peligro puede comenzar cuando la eficiencia sustituye a lo valioso, la recomendación al discernimiento y lo mensurable termina desplazando a la conciencia, el sentido y la trascendencia. Ese es el Eclipse del Propósito.

Frente a RD Inteligente, Escaño propone una segunda alfabetización: enseñar prompts, productividad y automatización, pero también enseñar a conservar la pregunta original, verificar fuentes, identificar cambios de criterio y reconocer cuándo la IA deja de acompañar el Propósito del usuario y comienza a reorganizarlo.

Su advertencia puede resumirse en una frase: “Use la IA. Aprenda. Produzca. Pregúntele. Pero conserve el timón”. Porque el peligro más difícil de reconocer quizá no sea que algún día la IA piense por nosotros, sino que vaya cambiando nuestra dirección mientras seguimos convencidos de que pensamos solos.

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