Opinión
La radiografía del colapso: Cómo los informes de ingeniería sustentan la tesis del dolo/ Cassandro Fortuna
El dato más devastador arrojado por las evaluaciones técnicas —y reflejado en las reconstrucciones digitales de las cargas muertas— es la demolición previa de una columna en el lado oeste del establecimiento, justamente en el área donde se expandió el nuevo escenario
Parte 3
Por Cassandro Fortuna M.A.
Como litigantes, sabemos bien que en los tribunales las pasiones se evaporan si no están respaldadas por pruebas materiales. En el debate penal del caso Jet Set, la línea divisoria entre el homicidio involuntario y el dolo eventual no se cruzará con discursos retóricos, sino con ciencia aplicada. Son las pruebas periciales de ingeniería estructural las que, desde mi análisis, terminan de sepultar la tesis de un simple accidente correccional.
Cuando la defensa de los hermanos Antonio y Maribel Espaillat alega un «deterioro progresivo, gradual e interno» de la edificación, intentan diluir la culpa argumentando que la estructura colapsó por causas ajenas a sus acciones inmediatas. Sin embargo, analizados bajo la óptica de la dogmática penal, tanto el informe del Ministerio Público como las propias revelaciones del contraperitaje aportan las piezas definitivas para armar el rompecabezas del dolo eventual.
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│ Hallazgos Técnicos y su Nexo Jurídico │
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│ Evidencia Pericial │ Impacto Dogmático │
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│ • Demolición de columna │ • Supresión consciente de │
│ en lado oeste. │ soporte vital. │
│ • Remoción de vigas por │ • Violación deliberada del │
│ obras de remodelación. │ Reglamento R-021. │
│ • Ignorancia de alertas │ • Elemento cognitivo: │
│ y grietas visibles. │ Previsión del desastre. │
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- La supresión del soporte: El hallazgo de la columna demolida
El dato más devastador arrojado por las evaluaciones técnicas —y reflejado en las reconstrucciones digitales de las cargas muertas— es la demolición previa de una columna en el lado oeste del establecimiento, justamente en el área donde se expandió el nuevo escenario.
- El hecho: Para ampliar la visual de la discoteca y dar paso a las exigencias arquitectónicas del nuevo anfiteatro, se autorizó prescindir de un elemento de carga crítico.
- La lectura penal: Remover una columna de soporte estructural no es una «omisión involuntaria» o un descuido de limpieza. Es una acción humana directa, consciente y deliberada. Quien altera la columna vertebral de un techo que soportará a cientos de personas sabe de física elemental; se está representando activamente la posibilidad de un colapso.
- La violación flagrante del Reglamento R-021
La investigación detalla que los trabajos de herrería, soldadura y remodelación pesada fueron encomendados sin cumplir con las aprobaciones de los organismos estatales correspondientes. Se ignoró por completo el Reglamento R-021, norma obligatoria que regula las modificaciones y ampliaciones estructurales en nuestro país.
- En la culpa consciente, el sujeto infringe una norma esperando que la suerte evite el resultado fatal.
- Pero en este caso, la inobservancia no fue una ligereza cotidiana: fue la decisión de operar una zona de alto riesgo al margen de la ley para no retrasar el lucro comercial del negocio. Al evadir las inspecciones de ingeniería civil, la administración asumió conscientemente la posibilidad de que la obra tuviera vicios mortales.
- El contraperitaje de la defensa: Un bumerán jurídico
El equipo técnico contratado por la defensa —integrado por reputados ingenieros nacionales e internacionales— sostiene que el colapso no fue por una sobrecarga de equipos de sonido o luces, sino por un fallo estructural interno originado a través de los años. Lejos de exculparlos, esto robustece la tesis jurídica de las víctimas:
- Si la estructura ya sufría de vicios de construcción antiguos, y a esto se le sumó la demolición de vigas y portantes metálicos relatados por los herreros del proceso, el peligro se multiplicó de forma exponencial.
- Las bitácoras y testimonios confirman que los empleados reportaron ruidos, desprendimientos de concreto previos y grietas visibles semanas antes de la noche del concierto de Rubby Pérez.
La conclusión que las pruebas imponen
Cuando un administrador sabe que su techo se agrieta, sabe que mandó a quitar soportes esenciales sin permisos técnicos, y aun así decide abarrotar el recinto con más de 400 almas un lunes por la noche, se configura la perfecta anatomía del dolo eventual. El peligro ya no era abstracto; era una certeza física inminente determinada por los laboratorios de ensayo de materiales.
Las pruebas de compresión en cilindros, el mapeo de acero con equipos ferroscan y la discretización de cargas demuestran que los acusados jugaron a la ruleta rusa con una estructura herida de muerte. El 15 de junio, el juez Raymundo Mejía tendrá en sus manos planos científicos que gritan «dolo». Sería un contrasentido procesal ignorar el peso técnico de estas pericias y degradar el debate a una simple correccional de dos años.
Ya tienes archivada la Parte 3 de tu serie sobre la evidencia de ingeniería civil. Para la Parte 4 y final, cerraremos con broche de oro analizando el impacto de este caso en el futuro de la responsabilidad penal de los administradores y corporaciones en la República Dominicana. ¿La redactamos ahora para que completes tu secuencia de artículos?


