Opinión
Te rogamos, Señor, Dalton Herrera
También te rogamos, Señor, por las familias de las víctimas del Jet Set, que en los próximos días revivirán ese dolor al triple con la conmemoración del primer aniversario de la mayor tragedia no natural que ha ocurrido en el paí
Por Dalton Herrera
Salvaguardando la presunción de inocencia, y esperando que el proceso contra el fiscal Aurelio Valdez no se convierta en un espectáculo de mala muerte, te rogamos, Señor, en este Viernes Santo, que esto llegue hasta las últimas consecuencias y que no se quede solo en que era un llanero solitario o en la simplificada ambición de un hombre estúpido y confiado, en caso de que no fuera una trampa o un gancho para desacreditarlo. Que la verdad prevalezca por encima de cualquier interés, que no se imponga el ruido sobre los hechos y que la justicia actúe con la firmeza y la transparencia que amerita.
También te rogamos, Señor, por las familias de las víctimas del Jet Set, que en los próximos días revivirán ese dolor al triple con la conmemoración del primer aniversario de la mayor tragedia no natural que ha ocurrido en el país. Que la paz esté con ellos, con sus viudos, huérfanos, parientes y cercanos. Que encuentren consuelo en medio de la ausencia y que, como sociedad, no olvidemos su sufrimiento ni permitamos que el paso del tiempo diluya la memoria de lo ocurrido. Que nos unamos todos en reflexión contra la soberbia, la injusticia y la burla, y que aprendamos de esa catástrofe para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
Te rogamos, Señor, por los desaparecidos, una realidad que cada día golpea con más fuerza a nuestra nación y que, en muchos casos, involucra a niños. Que Dios dé sosiego a sus padres y calme la desesperación que oprime sus corazones. Que no falten la esperanza ni la voluntad de búsqueda, y que las autoridades actúen con diligencia, sensibilidad y compromiso ante cada caso que enluta y preocupa a la sociedad, sin indiferencia ni demora.
Asimismo, te rogamos por aquellos que saldrán de sus hogares en estas festividades religiosas, que se desplacen con prudencia y responsabilidad, que regresen con bien a sus familias y que cada decisión esté guiada por el respeto a la vida. Que este tiempo de recogimiento sirva para reflexionar, para reencontrarnos con lo esencial y para actuar con mayor conciencia en cada uno de nuestros actos.
Que este Viernes Santo nos invite a ser mejores como individuos y como país.





