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Testimonio de un hombre que estuvo preso junto a Mario Redondo Llenas
Durante cinco años compartí prision, rutina y conversaciones con Mario Redondo Llenas, en el mismo penal donde él cumplió treinta años de condena por un crimen que todavía duele en la República Dominicana. Escribo esto desde la convicción de que el testimonio vivo puede ayudar a cerrar un capítulo doloroso para nuestra sociedad.

Por: Andrés A. Aybar Báez .
Conocí a Mario en un momento oscuro de mi vida: yo era un preso del denominado caso Banco Mercantil.
Le debo mucho: me brindó apoyo cuando lo necesité, me ayudó a incorporarme a actividades educativas dentro del recinto y fuimos pieza clave para que se instalaran clases universitarias en la prisión. J
unto a religiosas como la hermana Marie Mesens, impartía enseñanza, daba charlas sobre la Biblia y muchas veces fue él quien ofrecía homilías por su profundo conocimiento religioso.
Aprendí agricultura en el penal gracias a él, y conocí allí a su esposa y a su hijo; también vi el afecto y el dolor que su familia vivía tras los barrotes.




