Opinión

Los negros que quieren ser blancos / Cassandro Fortuna

Michael Jackson allá, Sammy Sosa aquí

Por Cassandro Fortuna MA*

CADA CUAL es dueño de su vida, y por tanto, puede hacer con ella lo que quiera, siempre y cuando no perjudique a los demás.

Si Sammy Sosa quiere ser blanco, ese es su problema. Era el mismo deseo de Michael Jackson. Y así, tomando sus respectivos casos como referencia, podríamos hacer una  generalización estadística y establecer que si eso pasó con ellos, probablemente debería estar pasando con millares de negros en todo el mundo.

El asunto es lastimoso, porque tiene que ver con la autoestima y el orgullo propio. Es lo único malo. Y no es cosa chiquita porque envuelve la identidad y el psiquismo de los sujetos.

Michael Jackson, por más que se blanqueó por fuera, seguía siendo negro por dentro. Lo mismo puede afirmarse de Sammy Sosa. La negritud es un asunto genético.Está en el,ADN, responsable de genotipo y fenotipo. No se puede cambiar con una pinturita por fuera. Con ello se logra una ilusión: creerse blanco. Es una especie de burdo auto engaño que se lleva de paso toda la historia personal de quien lo hace. Es negar los orígenes y negar la familia. Es negarse a sí mismo.En otras palabras, es decir que algo está mal con ser negro.

Martin Luther King

Claro, el complejo de muchos negros es una pesadilla.Por eso si logran alguna fortuna quieren cambiar el color de su piel y la textura de su cabello. De «malo», lo quieren bueno. Aunque eso de malo es muy subjetivo. Se trata, simplemente, de una variedad. Diferente tipo de pelo.Pero alguien se encargó de valorar el pelo de negros y negras  como «malo» en lugar de verlo, sencillamente, distintos.

Cuando los negros eliminan parte de su esencia, de su ser,  le quitan emoción a sus vidas. Corren hasta el riesgo de perder las perspectivas de la realidad. No hay nada más extraordinario que un negro exitoso.

Por razones históricas los negros fueron marginados por los blancos europeos. En el siglo XIX se inventaron varias teorías seudocientíficas para avalar la supremacía blanca, y dentro de esta, inclusive, una con mayores niveles de superioridad que otra. Ese fue el caldo de cultivo del nazismo,  pues los arios, con Hitler a la cabeza, se proclamaron superiores a todas las razas del mundo. Ello provocó el Holocausto judío en los campos de concentración alemanes y fue motivo principal de la II Guerra Mundial.

Chamberlain. Herbert Spencer, Gobineau…fueron algunos de los ideólogos de  las diferencias entre las raza. De la teoría de Darwin, que era básicamente biológica y trataba sobre el origen de las especies, elaboraron la tesis de lo que se conoce como «el darwinismo social», estableciendo que dentro de la sociedad solo lo más aptos sobrevivían. En su concepto los más aptos eran los blancos.

Entonces, los blancos más brutos de todo el mundo, los que tenían menos formación académica, y los más prejuiciados lo creyeron al pie de la letra y se tragaron la estupidez de que los negros constituían una especie inferior. Es parte de la historia del racismo. De ahí nació el Ku Klux Klan en Estados Unidos y la secuela de atrocidades que cometieron y que culminaron con el asesinato de Martin Luther King Jr.

Pasada toda la historia atroz del comercio negrero y la esclavitud en nuestro país, como en todas las naciones de nuestro continente, quedó eso que se podría llamar el prejuicio racial. Por varios siglos los negros fueron esclavos y siervos de los blancos españoles en este continente y ahora todavía se cree que «el negro es comía de puerco». Son resabios de la cultura colonial que todavía hoy se resiste a aceptar la realidad de que el mundo cambió hace varios siglos.

El talento y las virtudes no están en el color de la piel. Se encuentran en otra parte: en el corazón, en la mente, en el cerebro. Ejecutarlas depende de su programación mental.

Michael Jackson allá, Sammy Sosa aquí, y los millares de negros acomplejados, no acaban de entender que el mundo es diverso. Que Dios, la Divina Providencia, el Universo…así lo quisieron. Que cada uno debe asumir su propia identidad con alegría y al que no le guste…que se mude. La gente con su autoestima alta necesita que todo el mundo la acepte como es.

Recomiendo a los negros leer un poquito más de historia. Saber qué significó la esclavitud. Así comprenderán el compromiso histórico que tienen en el mundo. Caerán las escamas de sus ojos. Conocerán de donde viene ese prejuicio racial y adquirirán conciencia de que fue lo que pasó y de qué es lo que está pasando. El blanco picó alante. Se tomó todo el mundo para sí y lo ha modelado a su gusto. Y que la historia de los negros aun no se ha escrito, ya que fruto de la marginación de siglos quedaron en  una situación de desventaja histórica que aun no han superado, pero que deben superar.

Naturalmente, como dijimos al principio, cada persona es libre de hacer con su vida lo que quiera.

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*El autor es periodista, abogado y tiene una Maestría en Derecho Internacional

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Un Comentario

  1. La interesante publicación que hace el señor Cassandro Fortuna, sin desperdicios ,es un llamado a la conciencia . Ojalá nos animemos a trabajar en la organización de un Panel (quizás) con la participación de expertos, sociólogos, historiadores., y afines con testimonios que enriquecerían . La idea es generar opiniones, que aporten al crecimiento de los seres humanos, disminuyendo y liberando complejos de inferioridad. Un llamado a conocer nuestra identidad .

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