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Una historia de la vida real: Policías terroristas en la capital dominicana ¡sálvese quien pueda!

Las calles de Santo Domingo están llenas de policías, que lejos de ser salvaguardas de la población, se han convertido en verdaderos terroristas de la sociedad.

Hoy, acompañado de dos damas que forman parte de mi familia, tuve una mala experiencia en la avenida Independencia, detrás de Metaldon, frente al Drink to Go. Iba transitando este a oeste (venía desde el kilómetro 9 y medio) cuando de pronto una camioneta de la policía comenzó a tocarme bocina. Me pareció extraño. Al mirar por el retrovisor alcancé a ver que la mano del conductor de dicho vehículo me estaba demandando que parara a la derecha. Lo hice. Entonces, escuché a través de un alta voz; ¡baje todos los vidrios del carro!

Miré hacia atrás. La camioneta de la Policía Nacional estaba estacionada, justamente, detrás de mi carro. Rápidamente un oficial de la policía nacional (cuyo rango no pude distinguir) se colocó del lado de la parte derecha del automóvil, a cierta distancia, con la mano sobre su pistola. Aquello me pareció raro.Obviamente trataba de impresionarme. De asustarme. Era como decirme : “si haces algún movimiento raro saco el arma y te disparo”.

Dicen que quien no tiene hecha no tiene sospecha. De modo que yo me mantuve tranquilo, seguro de mí mismo. Sabía que aquel oficial de la Policía estaba haciendo un teatro. No sé que quería de mi. No se con quien me confundió. Yo estaba manejando correctamente, como ha sido siempre mi norma.
De modo que no me pararon por ninguna violación del transito.

Tan pronto el oficial, un tanto distante del vehículo, digamos un metro y medio se acercó, le pregunté:

-¿qué es lo que pasa?
la atmósfera estaba tensa. Sentía que estaba en una película de policía y ladrones de esas que hacen en Hollywood.

-El oficial me dijo: se trata de un chequeo rutinario.
No le creí.

-¿pero cómo es eso? ¿cuál es la falta que he cometido? le pregunté.

-ah! quieres que te chequiemos el carro?- me dijo de modo amenazante.

Entonces saqué mi carnet de periodista y se lo mostré.

-Mire, yo soy periodista…dígame qué es lo pasa.

-Yo no tengo que ver conque usted  sea  periodista, pero como veo que anda con dos damas…

-Yo solo quiero que me diga por qué me paró con voz tranquilo- riposté.

Entonces se quitó la mano de la pistola y con cara arrugada y todo molesto me dijo.
¡Váyase…veo que usted es un hombre problemático…! ¡váyase y vaya con Dios! expresó con una voz que se escuchaba ya lejana.

Yo puse en marcha mi carro. Todo parece indicar que se trataba de una actitud de macuteo. No había hecho nada para que me detuvieran con tal aparataje. En efecto, cuando el  oficial llegó hasta mi vehículo debió decirme algo más concreto. Tenía que  decirme por qué me habían detenido de esa forma. Pero, como había sido una acción arbitraria y abusiva, no pudo alegar nada. Observando que se trataba de un periodista razonó que se estaba metiendo en un terreno que podía resultar peligroso para su carrera policial y mejor optó por decirme que yo era una persona conflictiva. ¡vaya persona conflictiva y no había dicho nada, ni me había puesto molesto, no había discutido con él..¡nada!Les faltó argumento que justificara su acción. Eso fue lo que pasó. Ni siquiera tuvo capacidad para inventarse cualquier cosa. Simplemente, se la iban a jugar conmigo.

A poca distancia del lugar donde me detuvieron hice una parada para que la camioneta policial cruzara y yo ver su placa, pero ellos se devolvieron. No sé si notaron que me había detenido.

Lamentablemente,no sé quienes me pararon. El oficial no se identificó. En su uniforme no tenía un apellido, ni un número. Ninguna identificación.

En los llamados kilómetros, que no es otra cosa que la prolongación de la avenida Independencia,desde el barrio 30 de Mayo hasta el 12, la policía está de su cuenta. Se han convertido en un azote de la ciudadanía. Abusos. Extorsión. Atracos. En todas esas acciones está metida la uniformada. Lo dicen los mismos policías que hablan con uno.

Eso no quiere decir que no haya policías, de todos los rangos, que sean personas serias y honestas. Los hay.Y muchos.

Luego les contaré otras historias de policías arbitrarios, y en “búsqueda” en esta zona.Mientras tanto me gustaría saber quien es el comandante policial de este sector. Recuérdese que los policías que mataron la muchacha de San Cristóbal hace varios meses en el barrio Cacique pertenecían a ese destacamento que,según parece, está de su cuenta. Todo el personal desacatao ¡y pobre ciudadanía! Si yo no hubiera sido un periodista la habría pasado muy mal la tarde de hoy frente a un abusador vestido de oficial de la policía. No puedo adelantar qué iba a pasar, pero no creo que el agente que “habló” conmigo y su amigo policía, que quedó dentro de la camioneta, me detuvieron con aquel aparataje policial sin algún plan previo.

Hace falta una reestructuración de la Policía Nacional. Eso lo sabe todo el mundo.La policía que tenemos hoy no es la policía de Danilo, ni la de Leonel, ni la de Hipólito…es la policia  que formó Trujillo y que Balaguer prohujó. Es una policía heredada de ellos dos , que los gobernantes, entiéndse  los detentadores de Poder Ejecutivo y Poder Legislativo,, que se han sucedido en tales poderes en los últimos 20 años,  no han reformado. En eso le han fallado al país. Entonces, ya que en la presente administración se ha mostrado interés en revertir esa falta ¿Cuándo será implementada la famosa reforma policial? No crean que se trata de un caso asilado. Eso ocurre todos los días. Recordad el dicho: hoy por mi y mañana por tí.

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