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El rostro de una tragedia infinita

Ví este joven a mediodía de hoy cruzando trabajosamente la avenida Independencia en el kilómetro 9 (frente al Supermercado Nacional) y quedé impactado. Le faltaban ambos antebrazos, y por supuesto, ambas manos, así como la pierna derecha y parte de su muslo, de ese mismo lado.

No pude hacerme el tonto. Estamos acostumbrados a hacernos de la vista gorda a este tipo de cosas. Uno con tantos problemas propios, o con asuntos urgentes que resolver, a veces no tiene la actitud adecuada para prestarle atención a las otras personas, no importa cual sea su situación. A veces estamos muy prestos para cualquier cosa, menos para el altruismo y  dar un poquito de nuestro corazón a los demás. A gente destruida. Sin embargo, como dije, movido por algún resorte paré en seco en seco y me pregunté, acto seguido :”¿qué puedo hacer para ayudar a un joven tan desafortunado?”. El cruzó la calle dando saltitos en un solo pie y se detuvo en la acera. Todos lo miraron y continuaron indiferentes. En un país como el nuestro, con tanta gente minusváslida viviendo sin ninguna atención por parte de la sociedad o del Estado, el caso de aquel muchacho era, simplemente, uno más.

Este joven tiene actualmente 28 años. Perdió parte de sus extremidades en el año 2011, cuando tenía 24. Según nos contó para entonces se dedicaba a pintar viviendas. Un día fue a pintar la segunda planta de un apartamento y sin querer hizo contacto con un cable de electricidad de alto voltaje, y ahí comenzó su desgracia.

Al parecer EDESUR no tuvo ninguna responsabilidad civil, por lo que no tuvo que indemnizarlo. Desde entones el joven luchó por su vida hasta el día de hoy. No puede hacer nada. Solo sobrevive. Debido a su juventud no puede estar tranquilo. Tiene muchas energías. Quiere realizarse como persona. No quiere tirarse en el abandono. Desea colocarse tres prótesis. Cuestan 200 mil pesos. El tiene 120 mil. Con 80 mil completaría la suma. Así que, cualquiera que pueda ayudarlo estaría haciendo una buena obra. El no está pidiendo por la calle. No tiene rostro deprimido ni se hace la víctima. Es valiente.

Se trata, pues, de una muestra de la realidad de la gente sencilla de nuestro pueblo. Antes de su accidente no estudiaba y se ganaba la vida como ayudante de pintor de brocha gorda en el sector de Herrera, en Santo Domingo. Tiene una cuenta bancaria en Banreservas. Es la No. 390-024989-4 a su nombre: Dionis Cabrera Alcántara. Su celular es el 829- 912-9300.

Esto es lo que se llama el drama terrible de la juventud malograda, de una vez y para siempre. Este es el rostro de una tragedia infinita. Con 80 personas que le depositen mil pesos cada una le estaríamos dando la mano a un joven desamparado, y así estaríamos alumbrado nuestro camino con servicio, como dice uno de los lemas del Club Rotario.

El que pueda ayudarlo, que lo ayude.

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