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Sepa más sobre los riesgos de hacerse un tatuaje en el rostro
Aunque es costumbre observar tatuajes en el rostro de personas que vienen de culturas indígenas, en otras partes del mundo se ha popularizado esta acción; por eso expertos en dermatología advierten sobre los riesgos que enfrentan.

“En el rostro, este riesgo puede ser mayor debido a la exposición solar, por lo que es esencial una adecuada fotoprotección durante la cicatrización”, manifestó la especialista en dermatología.
Riesgos de infecciones
Una persona que se realice un tatuaje en el rostro está expuesta a presentar infecciones por micobacterias; estas suelen aparecer entre 2 y 8 semanas después de realizarse el proceso, aunque en ocasiones estas se presentan más tarde. Los signos iniciales incluyen pápulas, nódulos o pústulas persistentes sobre el área tatuada, enrojecimiento que no mejora, dolor leve o moderado y, en ocasiones, secreción.
En el caso de presentar una reacción alérgica, suele manifestarse con picazón intensa, inflamación localizada y elevación de la piel, muchas veces limitada a un color específico del tatuaje; entre esos se encuentra el rojo, con mayor número de casos de reacciones alérgicas. Otros que han causado aflicciones son los amarillos, anaranjados y algunos azules o verdes, dependiendo de su composición. En cambio, una infección suele producir dolor, calor local, secreción purulenta y un empeoramiento progresivo.
Traumas ocasionados por las agujas
La especialista indicó que el trauma que ocasionan las agujas utilizadas para realizar tatuajes puede actuar como un desencadenante de una reactivación de herpes simple en personas con antecedentes de esta infección, específicamente cuando la tinta se coloca cerca de los labios. En el caso de los pacientes con episodios recurrentes, puede considerarse un tratamiento antiviral preventivo ante el procedimiento.
Entre los pigmentos con mayor riesgo de causar un rechazo inmunológico en la piel del rostro se encuentra el rojo, con mayor número de casos de reacciones alérgicas. Otros que han causado aflicciones son los amarillos, anaranjados y algunos azules o verdes, dependiendo de su composición.
Otro aspecto poco conocido es que la tinta puede dificultar la identificación temprana de lesiones pigmentadas y de algunos tipos de cáncer de piel.
La modificación del color y de la arquitectura natural de la piel puede retrasar el diagnóstico de un melanoma u otros tumores cutáneos, por lo que los especialistas recomiendan evitar tatuar sobre lunares.
Aunque la dermatoscopia permite a los dermatólogos observar patrones vasculares y otras estructuras entre los depósitos de pigmento, la evaluación puede resultar más compleja.
La especialista aclaró que la resequedad permanente no es una complicación habitual.
Explicó que las agujas utilizadas durante el procedimiento alcanzan principalmente la dermis superficial y, en condiciones normales, no provocan un daño permanente en las glándulas sebáceas.
Cuando una persona presenta resequedad persistente, esta suele estar relacionada con una respuesta inflamatoria, una dermatitis de contacto u otra afección cutánea, más que con una lesión directa de dichas glándulas.
Eliminar un tatuaje del rostro
La dermatóloga advirtió que borrar un tatuaje facial con láser, especialmente en la zona cercana a los ojos, requiere estrictas medidas de seguridad.
Indicó que es indispensable utilizar protectores oculares metálicos intraoculares, ya que, de lo contrario, existe riesgo de lesiones en la córnea, el cristalino o la retina.
Por esta razón, recomendó que estos procedimientos sean realizados únicamente por profesionales capacitados y con el equipo adecuado.
La visión del tatuador
Al consultar un estudio de tatuajes, expresaron que la demanda de grabados faciales existe, aunque continúa siendo menor que la de otras partes del cuerpo.
Un tatuador consultado explicó que, antes de realizar este tipo de procedimiento, dedica tiempo a orientar al cliente para que tome una decisión consciente, debido a que se trata de una modificación permanente y altamente visible.
Asimismo, aseguró que cuando el procedimiento se realiza bajo estrictos protocolos de higiene y bioseguridad, los riesgos técnicos son similares a los de cualquier otro tatuaje.
No obstante, reconoció que el rostro exige un mayor nivel de precisión por parte del artista, ya que cualquier imperfección resulta mucho más evidente debido a la anatomía de la cara.




