Opinión
La Ineficacia de los Chequeos Militares en el Sur/ Eddy Ezequiel Suero Castillo
Más allá de la ineficacia técnica, estos puestos de control representan una carga humillante para los choferes y ciudadanos que transitan hacia Santo Domingo
Por Eddy Ezequiel Suero Castillo
El trayecto que conecta la provincia de Elías Piña con el cruce de los Pilones y de igual forma la provincia de Pedernales con dicho cruce, se ha convertido en un escenario de contradicciones que desafía cualquier lógica de seguridad estatal. Resulta impresionante observar cómo los efectivos (guardias) del J2, la DNCD y Migración, parecen haber desarrollado un sistema de vigilancia “biológico” sin precedentes: con una mirada fugaz de apenas tres segundos hacia el interior de los vehículos, pretenden detectar narcóticos, contrabando o migrantes en situación irregular, esta supuesta capacidad de inspección ocular, que carece de cualquier apoyo tecnológico como escáneres o unidades caninas, no es más que una simulación de vigilancia que raya en lo absurdo y evidencia la precariedad de los protocolos de control en la región sur y suroeste.
Más allá de la ineficacia técnica, estos puestos de control representan una carga humillante para los choferes y ciudadanos que transitan hacia Santo Domingo. El sometimiento a aproximadamente diez retenes militares y policiales impone largas filas y una pérdida de tiempo injustificada que entorpece la libre circulación y la productividad regional, lo que se presenta ante la opinión pública como un cerco contra la ilegalidad es, en la práctica, una interrupción sistemática de la paz ciudadana donde el transeúnte es detenido “para nada”, enfrentando un despliegue de autoridad que no se traduce en resultados tangibles ni en una mayor seguridad para la nación.
La realidad subyacente en estos chequeos es la preocupante metamorfosis de la autoridad en un sistema de peaje informal. Resulta penoso y vergonzoso confirmar que estos puestos, lejos de resolver el tráfico ilícito, se han convertido en puntos de negociación económica donde el dinero suplanta a la ley. Mientras el ciudadano honesto pierde horas de su jornada, los flujos de ilegalidad —sean de mercancías o de personas— fluyen con facilidad mediante el pago de dádivas a los guardias de puesto. Sin métodos de detección científica ni integridad ética, estos operativos han perdido su razón de ser, transformándose en focos de corrupción que solo sirven para el enriquecimiento ilícito de unos pocos a costa del abuso del poder.
En definitiva, los chequeos militares en el Suroeste han fracasado en su misión institucional, degenerando en una estructura de extorsión que vulnera los derechos de los ciudadanos. Se recomienda de manera urgente que el Ministerio de Defensa y la Dirección de la Policía Nacional procedan a desmantelar los retenes innecesarios y a tecnificar los puntos estratégicos con herramientas reales de detección. Asimismo, es imperativo establecer mecanismos de supervisión externa que erradiquen el cobro de “peajes” y aseguren que la autoridad militar sea un garante del orden y no un obstáculo para el desarrollo y la dignidad de las provincias del sur.
El escritor es Abogado y Cientista Social





