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SERGIO VARGAS se lleva El Gran Soberano; una lucha de superación personal desde El Batey a la fama nacional

Santo Domingo.-Sergio Vargas, que evadió con fortaleza un destino impredecible marcado por la pobreza y que se hereda en los ingenios de caña, se coronó con los años en un soberano de la música popular dominicana gracias a su talento para cantar.

Al salir no se despidió de nadie, no fuera a ser que su papá le negara la aprobación inicial. Caminó desde Los Mina a la calle Duarte con la Eusebio Manzueta en un tiempo de casi tres horas, pero cuando llegó el último transporte que iba a Villa Altagracia ya había partido.
“Entonces mandé toda mi energía para mis rodillas y mis pies y dije: – mi amor por Villa Altagracia es muy grande. Yo nunca he amado tanto como he amado a ese pueblo. Arranqué a pie, como a las 7:00 de la noche”.
Corría el año 1976. Sin motoconcho, ni celulares ni la inseguridad de hoy día, el muchacho de Villa siguió de la Duarte su ruta caminando hacia su meta. Iba acompañado de gente que trabajaba en la ciudad y regresaba a Los Alcarrizos.
Alrededor de a las 10:00 de la noche, ya en la entrada a Los Alcarrizos, le dio un mareo por la sed y el hambre, afirmó.
El merenguero recordó que Dios terminó acompañándolo, ya que el chofer del camión que trasportaba los periódicos de LISTÍN DIARIO al Cibao se paró y “le dio una bola” junto con otras personas.
“Estaba tan cansado que me pasé de Villa Altagracia y cuando me di cuenta ya iba muy lejos (por el cuartel policial de La Cumbre). Entonces volví a emprender el viaje para atrás, caminando y a unas cuatro casas de la vivienda de mi abuela, doña Goya, me desmayé”.
Ya en Villa, con el tiempo se convirtió en el cantante del pueblo, para serenatas y presentaciones locales. También en esa época perteneció a la banda musical Merengue 81, orquesta que sobresalió entonces por el tema “Papá Liborio”.
En ese grupo llegó a cantar gratis con la promesa de que le iban a conseguir visa para Estados Unidos, pero eso nunca sucedió. Después llegó a cobrar entre tres y cuatro pesos por fiesta.
En su trajinar por el canto, un padrino musical, Robertico García, le formó la agrupación División 6, donde no cobraba dinero, sino que lo hacía por la cena.
También llegó a formar parte de manera efímera de la orquesta de Gerardo Veras, luego de la salida de Alex Bueno.
El puente al éxito
En 1981 llegaba una nueva década y a este pueblerino que llegó a cortar caña la suerte le cambiaría para siempre tras su participación en el Festival de la Voz que organizó Rafael Solano en “El Show del Mediodía” y que conducía Yaqui Núñez del Risco.
Al festival llegó a empujones porque no estaba en eso. El expelotero Anulfo Nino Espinosa lo llevó a una tienda en la avenida Duarte y le compró unos zapatos rojos “para que fuera bien representado”.
Además, el hermano del pelotero José Jiménez le regaló un traje, pero le quedaba grande y tuvo que mandarlo a arreglar donde un sastre.
En el festival cantó “Amor amor” (que popularizó el mexicano José José) y luego “En carne viva” (que se conoció en la voz de Raphael), ganando el segundo lugar. Yao Aguilera obtuvo el primer lugar y Mari Cruz Sánchez el tercero.
También recordará ese día porque no recibió paga y tuvo que irse en transporte público al kilómetro 9 de la autopista Duarte y de ahí en autobús a su casa en Villa Altagracia.
Tiempo después, Dioni Fernández fue a buscarlo, luego de que la periodista Ana María Arias le hablara de ese muchacho con sobrado talento.
“Mi abuela se la puso un poco difícil a Dioni porque venía mucha gente a engañarme, pues yo era el cantante de las serenatas de Villa Altagracia… Un músico de Villa, Julián Carmona, es que lo lleva a mi casa porque no sabía llegar. Cuando tomé la decisión mi abuela la me dijo: – mira hijo, nada más cuídate de una sola cosa: no beba mariguana, no beba eso”.
A partir de su entrada al Equipo de Dioni la historia es de éxitos, que incluyen posterior ingreso a Los Hijos del Rey y luego con su propia agrupación.
En esos años de auge, fue epicentro mediático de un pugilato con su colega merenguero Fernando Villalona. Al Negrito de Villa se le llegó a catalogar como “el ejemplo” tras la imagen de merengueros de la época dorada que se encontraban en vicios y mal comportamiento público.
Su vida artística se mantiene vigente y al parecer no quedó con deseos de regresar a la política, tras su paso por la Cámara de Diputados.
A principios del presente siglo, Sergio comenzó a dejarse crecer el pelo y dijo entonces que lo hacía en protesta hasta que arreglaran las calles de su pueblo.
Su sentir social lo acentuó y en 2006 cumplió con sus aspiraciones como diputado por el Partido de la Liberación Dominicana para un período de cuatro años. Su reintento de quedarse en la curul no fue posible y denunció trampa y hasta amenazas en su contra de gente de su propio partido, por lo que se vio obligado a mudarse a Santo Domingo, pero años después regresó a Villa Altagracia, el terruño querido.
Al contar su historia, él no quiere que se le vea con pena. Todo lo contrario: “Lo que quisiera es que hombres y mujeres de República Dominicana acepten que se puede venir de la nada a la fama y del hambre a los alimentos sin hipotecar la dignidad ni los valores que nuestros padres se esforzaron nada más con ejemplo”.
Aunque se mantiene activo y con varios discos por terminar de grabar o publicar, Sergio se le ve con frecuencia pensando en el futuro desde su casa de Villa Altagracia.
“Alimentando estas aves en mi casa, soy muy feliz, pero también acepto que ya me está llegando la edad de mi retiro, seré un viejito que servirá para algo y sin tinte”, dijo el año pasado.
DETALLES DE SU VIDA Y SU FAMILIA
NACIMIENTO: Sergio Pascual Vargas Parra (alias Coe) nació el 15 de marzo de 1960.
PADRES: Ana Parra y Sergio Vargas.
ABUELA: Creció con su abuela, doña Goya, quien sustituyó a su madre. Y vivió con ella hasta que decidió ser cantante.
SUS HIJOS: Son nueve en total, entre ellos Ana, Marola, Lía Lorena, Paola, Ana Fabiola, Sergio Jeremías y Sergio Junior.
HERMANOS: Ana Margarita, Arelis, Johnny, Kaky, Ramona, Jacqueline, Marlene y Karina.
MÚSICA. Sergio Vargas ha grabado al menos 282 canciones en 22 producciones.
PREMIOS. En 1987 ganó mejor intérprete de los Premios Casandra de la Asociación de Cronistas de Arte. En 1988 ganó “Album del año”. En 1991 “Este es mi país” fue elegido como el mejor espectáculo.

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