GeneralNacionales

Dos historias de niñas drogadas y abusadas en Puerto Plata

Santiago Benjamín de la Cruz

Puerto Plata

Sosúa, Boca Chica, Puerto Plata, Santo Domingo y Punta Cana son las zonas del país donde más casos se han registrado de menores de edad que han sido explotados sexualmente.
Pequeños barrios de Puerto Plata se han convertido en los más visitados por tratantes y traficantes de menores, quienes se trasladan a esos lugares empobrecidos para captar infantes.
Los casos de las niñas Miguelina y Martha (nombres ficticios) son dos de los que han ocurrido en Puerto Plata.
En esas ocasiones, los infractores no persuadieron a sus víctimas, sino que permanecieron días observando a las infantes y luego otras menores fueron adiestradas para que convencieran a las demás.
En el caso de Miguelina, uno de los explotadores sexuales, de nacionalidad dominicana, fue apresado, pero se desconoce el paradero de una adolescente que participó en el delito para ayudar a persuadir a la menor.
Mientras, el caso de Martha va más allá, no solamente fue explotada sexualmente por varios hombres a cambio de nada, pues desde la primera palabra que le pronunciaron todo era un engaño, sino que cuando sus familiares la localizaron con ayuda de las autoridades, estaba pidiendo dinero en la calle bajo los efectos de drogas.
ALGUNOS MENORES TAMBIÉN SON SOMETIDOS A ABUSO LABORAL
Una menor captó a otra para que la aprovecharan

La niña Miguelina Herrera (nombre ficticio) de 11 años, jugaba muy entretenida con otras menores frente a su vivienda ubicada en un barrio de Puerto Plata. La pequeña tenía más de cinco horas recreándose con sus amigas, por lo que su madre salió de la vivienda a buscarla.
Cuando la madre de la niña sale a buscar a la menor de sus tres hijos, se da cuenta que dos hombres observaban detenidamente a todas las pequeñas que estaban jugando juntas. Pero que miraran a su hija y a las otras niñas no era lo que le preocupaba a la mujer, sino la forma en la que los hombres las estaban mirando.
“Fue algo muy extraño, de verdad que sí. Es normal que uno o dos hombres miren a niñas jugar, quizás puede ser el padre de una de ellas, pero la forma en la que esos dos hombres miraban al grupo donde estaba mi hija era extraña, no sé, no me gustó”, expresa la madre de Miguelina.
De inmediato, la madre de la menor, quien prefirió ocultar su identidad para proteger la de su hija, salió a buscar a la niña y la llevó a la casa.
No le dijo lo que estaba pasando, simplemente la mandó a bañar, le dio comida y juntas comenzaron a ver televisión.
Otra menor la captó
Miguelina estaba un poco rebelde desde hacía varios meses. No quería hacer oficios, se quejaba de todo e incluso, le alzaba la voz a su madre.
La mujer quería llevarla a algún psicólogo o alguien que descifrara qué le pasaba a su pequeña, pero su condición económica no la dejaba, pues es padre y madre para sus tres hijos.
“Varias veces se fue con sus amiguitas a jugar y no me decía. Yo me volvía loca buscándola y después aparecía de la nada. Yo le daba su pela, porque definitivamente no podía permitir que ella hiciera eso”, dice la madre.

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close

Adblock Detectado

Por favor, considere apoyarnos mediante la desactivación de su bloqueador de anuncios.