Locales

Opinión: El auge de las mujeres

Por: Cassandro Fortuna M.A.

La mujer tiene cada día un mejor posicionamiento y proyección en la sociedad dominicana. Ello puede apreciarse en los Ayuntamientos, el Congreso Nacional, el Gobierno Central, en el poder judicial, en el Ministerio Público, en las empresas privadas, y en fin, en las universidades. En estas últimas la población estudiantil femenina sobrepasa a la masculina.

Están lejos los días en los cuales la mujer tenía como principales roles cuidar los hijos, cocinar, lavar, planchar y sobre todo ser una buena compañera (principalmente en la cama). Ahora la mujer reclama unas capacidades y derechos que hasta hace un tiempo solo estaban reservados para los hombres. Esta postura se ha generalizado con el movimiento feminista mundial, pues hay que reseñar que antes de tales reclamos varias mujeres lograron asumir papeles importantes en lo político, lo social y lo económico. En el plano internacional ahí están los casos de Margaret Thachert, en Reino Unido e Indira Gandhi, en la India,  Isabel Perón, en Argentina, para solo citar algunos ejemplos internacionales.

En el caso dominicano hemos tenido senadoras y gobernadoras en un tiempo en el cual el movimiento feminista se hayaba en pañales.

Pero nunca como ahora la mujer dominicana había tenido tanto protagonismo. Donde quiera hay una mujer ocupando funciones ejecutivas. Es decir, no por su belleza y cualidades femeninas, sino por su talento y capacidad profesional. Ahora la mujer también lleva bienestar material a su familia, con su trabajo honrado. No vendiendo su cuerpo, que era la forma tradicional conocida como muchas mujeres lograban obtener recursos económicos. Esta práctica, en efecto, no ha desaparecido. Algunas mujeres, muchas de ellas bellas e inteligentes, la prefieren a otras maneras de ganarse la vida. Esa es su elección.

Asi mismo, las mujeres deben administrar con cuidado su nuevo status o poder. Algunas subestiman a su pareja que se ha quedado atrás, o son muy prepotentes y ya no quieren ni parir. Cuidado con eso. Creo que la mujer, por alto que llegue, no pierde su condición de mujer. A la que le pase esto último habrá dejado atrás una parte vital de su existencia. Tal vez la más atractiva de todas. Al menos para los hombres.

La sociedad dominicana, pues, ha cambiado sustancialmente.
Sin embargo, todavía quedan muchos lastres. Millares de mujeres dependientes,  económicamente, de hombres mezquinos que las maltratan y que consideran que ellas son parte de su propiedad, como su vehículo, sus zapatos o su reloj.

Una muestra del auge de la mujeres en nuestro país (y esto como un botón de la muestra) es la inclinación de los diferentes aspírantes a cargos presidenciales de escoger una mujer como su compañera de boleta. Eso es lo nunca visto en nuestro país. Y sienta un precedente, que de continuar, irá abriendo más y más el camino hacia la igualdad de género en nuestro país.

Los hombres que tenemos o tuvimos madres, abuelas, hermanas, esposas, hijas….a las que queremos o quisimos entrañablemente nunca hemos puesto ninguna piedra en el camino para que la mujer sea respetada, promovida, cuidada…si no todo lo contrario. Tenemos un alto concepto de la mujer y su papel determinante en la buena marcha de la familia y de la sociedad.

A propósito de ello recordamos una frase de Napoleón:
“Nunca hables mal de una mujer, recuerda que eres hijo de una de ellas”.

Hasta la próxima.

El autor es periodista, abogado y experto en Derecho Internacional

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