Nestor Luque, director del IGC, dijo a la cadena de televisión TVN que todas las réplicas del evento principal suman hasta ahora unas 107 que se han sentido en todo el país, e incluso al momento de sus declaraciones se dieron un par más de temblores secundarios.
El terremoto inicialmente fue registrado por el IGC como de magnitud 7,2, pero entrada la noche lo actualizó en 7,5, según lo confirmó Luque a la televisión, mientras que el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) lo reportó en un principio con una magnitud de 7,6, que luego fue actualizada a 7,7.
«Todas estas réplicas son aquí en esta aérea que es donde se encuentra el ‘Sistema de Falla Azuero-Panamá’, lo cual corrobora efectivamente que el evento principal fue una liberación de energía súbita de una porción de la falla activa», indicó Luque.
Según el primer informe oficial del Gobierno panameño, el terremoto dañó casi todas las plantas potabilizadoras del país, iglesias, hoteles, comercios, edificios públicos y carreteras, pero no se reportaron hasta el momento víctimas mortales.
El movimiento telúrico, con profundidad de 10 kilómetros, generó daños en varios edificios y carreteras cercanas a la localidad de Tonosí, epicentro del temblor, en Penonomé, capital de la provincia central de Coclé.
Arturo González, por su parte, director del Sistema de Protección Civil (Sinaproc) en la provincia central de Veraguas, dijo a la televisión local que en esa región hubo dos heridos, y que además fue rescatada con vida una persona atrapada entre los escombros de una iglesia colapsada.
Fuentes gubernamentales han informado que el acceso terrestre a Tonosí, el epicentro del terremoto, está completamente cerrado, por lo que deben llegar vía aérea.
Una de las dos torres de la catedral de San Juan Bautista de Penonomé colapsó a causa del terremoto, precisamente en momentos en que varios sacerdotes y el obispo del municipio, Edgardo Cedeño, sostenían una reunión.
Así mismo, uno de los costados del edificio de la Gobernación de Coclé colapsó completamente y dejó al descubierto todas las oficias, mientras el otro lado se agrietó.
En Ciudad de Panamá se sintió fuertemente el seísmo, al tratarse de una urbe con numerosos rascacielos, cuya altura hace que se sientan más las sacudidas, haciendo que las calles se llenaran de gente que habían huido con lo puesto ante posibles derrumbes.