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Tránsito pésimo en Santo Domingo provoca caos emocional en conductores
Las largas horas que miles de personas pasan diariamente en los tapones del Gran Santo Domingo no solo representan una pérdida de tiempo y productividad, sino que también tienen consecuencias para la salud física y mental, de acuerdo con estudios científicos y especialistas consultados

Santo Domingo, RD. – El problema ocurre en una ciudad donde el parque vehicular continúa creciendo. Según datos de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), al cierre de 2025 el Gran Santo Domingo, integrado por el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, concentraba 2,991,171 vehículos, cerca del 45 % del parque vehicular nacional, que ascendía a 6,640,871 unidades.
La magnitud de la congestión también ha sido cuantificada. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), citado por el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), estimó que en 2019 la demora agregada causada por la congestión en Santo Domingo ascendió a 75 millones de horas, equivalentes a 23 horas perdidas por habitante al año y 36 horas por viajero, con un costo económico aproximado de US$180 millones anuales, equivalente al 0.7 % del producto interno bruto (PIB) de la ciudad.
Una revisión de evidencia publicada en 2021 en la revista Journal of Transport & Health concluyó que las personas que se desplazan en vehículos motorizados suelen estar expuestas a concentraciones más altas de estos contaminantes durante sus trayectos, especialmente en vías congestionadas y en horas pico, lo que incrementa el riesgo de desarrollar o agravar enfermedades respiratorias.
La evidencia coincide con otra revisión publicada en Environmental Science and Pollution Research, que identifica la contaminación del aire como un importante factor de riesgo para enfermedades respiratorias, entre ellas el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), las infecciones respiratorias y el cáncer de pulmón. Los autores señalan que la exposición repetida a contaminantes procedentes del tráfico provoca inflamación de las vías respiratorias y deterioro de la función pulmonar, por lo que quienes pasan diariamente largos períodos en ambientes con alta congestión vehicular enfrentan una mayor carga de exposición a estos agentes nocivos.
Además del impacto físico, el tránsito también repercute en la salud emocional. El psicólogo Dioscórides Paulino explicó que, en el contexto dominicano, el tapón se ha convertido en una experiencia cotidiana marcada por la incertidumbre.
“Uno sabe que va a haber tapón, pero no sabe cuánto ni cuándo exactamente. El sistema nervioso no logra adaptarse del todo y eso mantiene un nivel de alerta bajo, pero constante”, afirmó.
El especialista precisó que el congestionamiento vehicular rara vez constituye por sí solo la causa de un estrés crónico, pero sí actúa como un factor que lo mantiene y agrava al combinarse con otras presiones de la vida cotidiana, como las laborales, económicas y familiares.

“En lo familiar, se traduce en menos disponibilidad emocional durante las primeras horas del reencuentro con la pareja o los hijos. En lo laboral, afecta la concentración y la capacidad de regular las propias reacciones durante la jornada. En lo social, muchas personas terminan reduciendo su vida fuera de la casa y el trabajo simplemente porque la idea de otro trayecto les resulta agotadora”, explicó.
Paulino señaló que entre las señales de que el tránsito está afectando la salud psicológica figuran la irritabilidad frecuente, el agotamiento que no se explica por la carga del día, la ansiedad anticipatoria desde que la persona sabe que debe salir a la calle, la dificultad para desconectarse en las noches y la evitación de actividades que impliquen conducir.
Como medida para reducir el impacto emocional de los tapones, recomendó planificar los desplazamientos con suficiente margen de tiempo para disminuir la presión de llegar tarde. También sugirió aceptar que la congestión es una situación que, en ese momento, escapa al control del conductor y aprovechar el trayecto para escuchar podcasts, audiolibros o música, siempre sin distraer la atención al volante.
Asimismo, aconsejó dedicar unos minutos de pausa antes de entrar a la casa o al trabajo para evitar trasladar la frustración acumulada a las relaciones familiares o laborales.
Para mitigar los daños físicos y emocionales de los tapones, los expertos señalan que se necesita un esfuerzo conjunto: por un lado, acciones personales para gestionar el estrés de los viajes y, por otro, políticas estatales que impulsen el transporte masivo, mejoren la planificación de la ciudad y reduzcan el contacto de las personas con las emisiones tóxicas del creciente número de




