Opinión
Los recursos naturales: Un valor innegociable / Mauro Piña Bello
Los recursos naturales de la República Dominicana no son una mercancía cualquiera ni un activo sustituible. Constituyen la base misma de la vida, de la producción y de la estabilidad social. Su valor es, por tanto, innegociable. En ese sentido, cualquier debate sobre desarrollo —y particularmente sobre explotación minera— debe partir de una premisa clara: no todo lo que genera ingresos económicos garantiza bienestar sostenible.
Por: *Mauro Piña Bello
Desde la provincia San Juan, esta realidad se expresa con absoluta claridad. Aquí, el agua, los suelos fértiles y los ecosistemas montañosos sostienen la producción agrícola y, con ella, el sustento de miles de familias. Alterar ese equilibrio implica asumir costos que muchas veces no se reflejan en los análisis financieros inmediatos, pero que se traducen en pérdidas irreversibles a mediano y largo plazo.
El Partido de la Liberación Dominicana ha sido consistente en defender un modelo de desarrollo basado en la sostenibilidad. Esto implica reconocer que sectores como la minería pueden representar oportunidades económicas, pero también riesgos significativos si no se gestionan con estricto apego a la ley y a criterios científicos.
En ese marco, la posición es firme: ningún proyecto minero debe avanzar si pone en riesgo las fuentes de agua, las cuencas hidrográficas o la salud de las comunidades. El rol del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la aplicación rigurosa de la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales son fundamentales para garantizar que las decisiones se tomen con responsabilidad y transparencia.
No se trata de oponerse al desarrollo, sino de definir con claridad qué tipo de desarrollo necesita el país. La experiencia demuestra que cuando se subestima el valor de los recursos naturales, las consecuencias suelen ser profundas: degradación ambiental, conflictos sociales y pérdida de capacidades productivas.
En San Juan, el costo de oportunidad es evidente. Apostar por una actividad que pueda comprometer el agua y los suelos implica poner en riesgo la base agrícola de la provincia. La pregunta es inevitable: ¿puede una riqueza temporal justificar la pérdida de un sistema productivo sostenible?
Asimismo, es imprescindible garantizar procesos transparentes, con estudios de impacto ambiental independientes y con la participación real de las comunidades. Ninguna decisión que afecte el territorio puede adoptarse de espaldas a quienes viven en él.
Desde el Partido de la Liberación Dominicana en San Juan, se reafirma una posición responsable:
Defensa absoluta de los recursos naturales estratégicos.Respeto irrestricto al marco legal ambiental.
Evaluación rigurosa de cualquier proyecto extractivo.
Participación comunitaria como principio fundamental.
El desarrollo verdadero no se mide únicamente en términos de inversión o crecimiento económico, sino en la capacidad de preservar las condiciones que hacen posible la vida y la producción. Los recursos naturales no tienen sustituto, y su pérdida no admite negociación.
El país está llamado a tomar decisiones con visión de futuro. Porque al final, proteger nuestros recursos naturales no es solo una obligación moral, sino una estrategia inteligente para garantizar estabilidad, progreso y bienestar para las presentes y futuras generaciones.
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*EL AUTOR ES
Presidente Provincial del Partido de la Liberación Dominicana en San Juan



