Locales

Opinión: Libertad energética y dogmas de la ciencia

Por: Wilson Roa.
En pleno siglo veintiuno, una gran cantidad de personas viven literalmente en la oscuridad. Es común ver en la prensa noticias alusivas a protestas multitudinarias que exigen un suministro de electricidad suficiente y estable.
Ante la creciente demanda, los gobiernos adoptan medidas que alivian pero no resuelven el problema. Entre las principales medidas adoptadas históricamente se encuentran: privatización de las empresas generadoras y distribuidoras, construcción de estaciones hidroeléctricas, conversión de las plantas movidas por combustibles derivados del petróleo a carbón mineral, e inclusión opciones de “Energía Verde” como generación eólica o solar.
El parque energético dominicano está compuesto fundamentalmente por Turbinas de vapor, Turbinas de gas, Ciclo combinado, Motores de fuel oíl, Motores diesel e Hidroelectricidad.
En el interés responder al problema, el gobierno dominicano se propone, como objetivo general de la Estrategia Nacional de Desarrollo, proveer energía confiable, eficiente y ambientalmente sostenible”. Su correspondiente objetivo específico aspira “asegurar un suministro confiable de electricidad”. Y sus 6 líneas de acción se orientan a “impulsar la diversificación del parque de generación eléctrica, con énfasis en la explotación de fuentes renovables y de menor impacto ambiental a precios competitivos y en condiciones de sostenibilidad financiera y ambiental.”
A pesar de tan nobles propósitos, la realidad es que una estrecha visión de la energía eléctrica nos condena a la dependencia. Parecería que un hogar, un auto o una industria -pequeña o grande- no podrían sobrevivir sin el suministro energético de las redes eléctricas o el combustible de la industria petrolera. El modelo de las presas hidroeléctricas requiere de millones de litros cúbicos de agua, lluvia o subterránea, que fluye a través de ríos para ser almacenados en embalses que moverán las turbinas generadoras. Los prolongados períodos de sequía constituyen el principal reto de estos sistemas. Así mismo, el modelo eólico depende de las corrientes de los vientos, abundantes en una parte del mundo y escasas en otras. El modelo de las plantas a carbón mineral depende de la explotación de un recurso finito que, tarde o temprano, generará los mismos males que el petróleo.
Hasta ahora, hemos vivido resignados a las limitaciones que nos imponen los referidos sistemas. La electricidad es una forma de energía. Casi todos estamos de acuerdo con la idea de que la energía, como tal, no se crea o se destruye, sino que se transfiere. Esto implica que ella no se limita a un estado específico de la materia, no existe por la voluntad del ser humano o de cualquier otro ser vivo, ni está aprisionada o ausente de algún lugar. La Energía ha sido, es y siempre será libre. La electricidad, como forma de energía, también lo es.
A pesar de lo antes dicho, somos presos energéticos. Vivimos en un universo rebosado de energía, pero nuestro acceso a ella es deliberadamente limitado. La creatividad ha permitido a los seres humanos desarrollar teorías, métodos, aparatos y sistemas para transformar la energía de un estado a otro y aplicarla para fines útiles a la civilización. Sin embargo, una minoría ha mantenido control sobre estos medios, reduciendo el acceso del resto de la humanidad a un suministro controlado, generando dependencia y dando la impresión de que vivimos en medio de una crisis energética.
En todo el mundo existen personas que han avanzado en la comprensión de la energía y en cómo podemos tener un acceso más eficiente a esta. A pesar de ello, también existen quienes han avanzado en las maneras de controlar el libre acceso de la mayoría de las personas a las fuentes energéticas. Importantes empresas/negocios se han erigido a costa de la privación de los demás, generando grandes riquezas para unos y grandes pobrezas para otros.
La energía solar es nuestra mayor fuente, capaz de suministrar todo el poder que necesitamos. Sin embargo, los métodos que hemos desarrollado hasta ahora no nos permiten obtener un aprovechamiento verdaderamente eficiente de su ilimitado potencial. En todo caso, hasta el mismo sol perecerá a su tiempo y su energía no desaparecerá, sino que se transformará en otra que el universo y sus sobrevivientes sabrán aprovechar alguna vez.
Desde hace tiempo, hay un fuerte movimiento que propugna por la “Energía Libre” (Free Energy). Considero que el término Energía Libre es un tanto inapropiado. No es la energía lo que está aprisionada, sino nosotros. Personalmente creo que no hay que buscar la energía libre, sino la Libertad Energética. La defino, parafraseando una idea conocida en otros contextos, como el tiempo que un sistema puede sostenerse desarrollando la función para la cual ha sido diseñado, sin necesidad de mantenerse conectado a una fuente de energía externa, manteniendo un nivel de calidad relativamente estable.
Para el caso de la electricidad en un hogar o industria, la libertad energética podrá medirse por el tiempo que pueda mantenerse realizando sus actividades habituales, sin la necesidad de mantenerse conectada a una fuente externa, manteniendo un nivel de calidad relativamente estable en los servicios de cada área. Esto implicaría incorporar al sistema –vivienda o industria- un dispositivo que “genere” y suministre energía eléctrica, sin depender de factores ambientales o del consumo de algún tipo de combustible. Me refiero a dispositivos capaces de tomar una pequeña cantidad de energía (del exterior o almacenada en su interior) para iniciar su funcionamiento, pero su nivel de generación es significativamente mayor que su consumo. Dichos dispositivos incluyen mecanismos para retroalimentar su entrada con una parte de la misma energía generada, rompiendo así su dependencia del suministro externo. Al mismo tiempo, estos dispositivos generan un exceso de energía utilizable para cualquier fin.
Al incorporar un aparato como éste a nuestro sistema familiar o productivo, nos liberamos de la dependencia de fuentes convencionales y de las inciertas variaciones de los factores ambientales. Eso es libertad energética. Los siguientes son ejemplos reales de una larga lista de estos dispositivos que existen hoy día, pero su entrada al mercado ha confrontado obstáculos aparentemente imbatibles:
1. El Generador de Thariel Kapanadze. Este dispositivo, sin parte móvil y totalmente silencioso, permite tener un rendimiento de 100 Kilovatios, con un consumo de 20 vatios. El inventor reconoce que se trata de un sistema basado en los inventos de Nikola Tesla, construido a partir de información de internet. https://www.youtube.com/watch?v=92I5Xpmq_NQ
2. El TPU (Toroidal Power Unit) de Steven Marks. Este dispositivo, totalmente silencioso y sin partes móviles, es autoalimentado. En él, el inventor demuestra todo el poder que se puede obtener de un pequeño aparato, sin depender de alguna fuente de alimentación externa.https://www.youtube.com/watch?v=0aDViLnziT8
3. El Captor de Electrones Barbosa y Leal. Este dispositivo, totalmente silencioso y sin partes móviles, es autoría de dos jóvenes brasileños. Permite obtener un rendimiento de 6 kilovatios con un consumo de apenas 21 vatios, colocándose en la categoría de overunity.https://www.youtube.com/watch?v=hnEeY1FRhRU&list=PLzFPrv0jL0a5_uMMwi_el9GgnSt1aDhHk
4. El Generador de Chas Campbel y sus réplicas. Este dispositivo, mecánico, fue logrado por el australiano Chas Campbel. Consiste en una planta eléctrica convencional, a la cual se sustituye el motor de combustión por un motor eléctrico y un volante inercial. El sistema es arrancado por una corriente externa y cuando el dinamo alcanza las revoluciones exactas, un interruptor de doble acción retroalimenta el motor con una parte de la corriente generada, dejando un porcentaje significativo de energía libre para el trabajo.https://www.youtube.com/watch?v=BvMrToFrnIM , https://www.youtube.com/watch?v=tJvjtI6Qy0o .
5. El Generador eléctrico Omega RF5000. Este generador autónomo es muy parecido al generador de Chas Campbel. El inventor, Antonio Romero, muestra todo el poder que se puede obtener autoalimentando un sistema de este tipo. https://www.youtube.com/watch?v=EEVUBJg7VWo
Al observar los videos vinculados a cada generador, llegamos a una clara conclusión: Somos presas del dogmatismo científico. Según las “leyes” actuales, aparatos como estos no pueden existir, sin embargo existen y su existencia es un hecho más poderoso que cualquier ley. En complicidad con el control empresarial, se promueve una ciencia basada en dogmas incuestionables. La educación promueve una flagrante ignorancia energética al mantenernos atados a “leyes científicas” que se derrumban ante los resultados prácticos; frágiles teorías que ocultan conveniente mente la verdad.
La Libertad Energética supone un cambio de paradigma. Al amparo de las actuales leyes, tales aparatos son imposibles de crear. Estos, llamados dispositivos de sobre unidad (overunity), entran en la categoría vedada de Máquinas de Movimiento Perpetuo, ya que traspasan las fronteras de lo comprensible, y por lo cual son condenadas a una suerte de inquisición científica.
A pesar de que la comunidad científica rechaza la posibilidad de su existencia, muchas de estas máquinas han sido inventadas y hacen justamente lo que la “ciencia” proclama como imposible: proveer más energía de la que consumen, se autoalimentan y brindan exceso de energía útil para fines diversos. Dichos dispositivos son rechazados porque “violan” las “Leyes Científicas” vigentes. En consecuencia, se niega el derecho a patentización, se impide la comercialización abierta, llegando incluso a intimidar y hasta asesinar a los desarrolladores de las mismas. Estos son algunos métodos de control que han impedido el libre acceso a la energía eléctrica.
El origen de estos dispositivos se haya incuestionablemente ubicado en los experimentos con Corrientes de Alta frecuencia y Alto Potencial desarrollados por el Dr. Nikola Tesla, inventor del sistema universal de la Corriente Alterna y de otros tantos inventos y sistemas que juegan un papel determinante en el nivel de progreso de la humanidad de hoy día. Sus experiencias se encuentran sistematizadas en el libro “Inventos de Nikola Tesla”, que puede ser encontrado libremente a través de cualquier buscador de internet. De estas experiencias surgió una serie de desarrolladores que crearon dispositivos de overunity, entre los cuales se encuentran Edward Vincent Gray, Alfred Hubbard, Thomas Henry Moray, Herman Plauson, entre otros.
Es necesario ir contra los dogmas que han regido nuestra comprensión científica sobre la energía. Las leyes que no incluyen fenómenos o productos reales de su ámbito, pierden la característica de universalidad, intrínseca a toda ley. La imposición de un postulado cuya vulnerabilidad es demostrable, que se cierra al propio cuestionamiento y que además pretende mantener su presunta universalidad, se afianza como un dogma. La ley de conservación de la energía es un ejemplo de ello.
Los hechos son argumentos irrefutables incluso para la ciencia. Las “Leyes Científicas” no son más que teorías, explicaciones compartidas que se derivan del grado de comprensión que los hombres y mujeres de ciencia alcanzan hasta un momento determinado de la historia. Al cerrarse la “Comunidad Científica” a la posibilidad de cuestionar dichas Leyes por métodos empíricos, se convierten paradójicamente en dogmas del ámbito científico.
Queda claro entonces que no todas las “Leyes Científicas” son científicas. Trabajar apegados a “leyes infalibles” nos condena al dogmatismo, y con ello imposibilita abrir nuevos caminos para la ciencia. Si queremos lograr máquinas de este tipo, solo debemos hacer una cosa: ir contra las “Leyes Científicas”, desafiarlas: construir un nuevo paradigma energético.
¿Hacia dónde nos guían las decisiones del Estado Dominicano? Hacia la Libertad o hacia la dependencia energética.

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