Opinión

El pelotero de Grandes Ligas Wander Franco/ Leandro Ortíz

Por Leandro Ortíz

El pelotero de Grandes Ligas Wander Franco fue declarado penalmente responsable por el Tribunal Colegiado de Puerto Plata por abuso sexual y psicológico en perjuicio de una menor de edad. No obstante, la sala decidió eximir de pena al jugador en virtud del artículo 346, numeral 3, del Código Procesal Penal, pese a declararlo culpable de los hechos imputados. El numeral 3 se refiere a “la ocurrencia de la infracción en circunstancias poco usuales”.

El tribunal está integrado por los magistrados José Ramón Núñez, quien lo preside, Jenny Amarilis Martínez y Praire Ruiz. Nuestra preocupacion viene a proposito del papel que han de jugar tambien, las academias de béisbol en República Dominicana que no deberian solo a limitarse a entrenar el brazo y el bate. Su responsabilidad también incluye acompañar al atleta y a su familia antes, durante y después de que firme con una organización profesional.

El caso de Wander Franco lo demuestra. Los escándalos judiciales en los que se ha visto envuelto han trascendido las fronteras y han generado preocupación en toda la sociedad dominicana. No es un hecho aislado. Cuando un pelotero con proyección internacional protagoniza conductas inapropiadas, el mensaje que llega a los jóvenes que aspiran a firmar es confuso y perjudicial.

República Dominicana es hoy una de las mayores canteras de talento beisbolístico del mundo. Nombres como Juan Marichal, Moisés Alou y sus hermanos, George Bell y Pedro Martínez abrieron el camino y demostraron que el compromiso, la disciplina y la conducta intachable son tan importantes como el talento. Esos ejemplos marcan la diferencia entre una carrera brillante y una carrera truncada.

La educación empieza en el hogar, pero se fortalece con el entorno. Las academias, los entrenadores y los representantes tienen la obligación de reforzar valores, ofrecer orientación psicológica y legal, y dar seguimiento al comportamiento de sus jugadores. No se trata solo de evitar sanciones, sino de formar hombres íntegros que representen bien al país.

Lamentablemente, el país ha perdido a varios beisbolistas por mal comportamiento: consumo de sustancias prohibidas, uso de esteroides, abusos de menores, escándalos en centros nocturnos e incluso falsificación de actas de nacimiento. Recientemente, San Juan vivió un caso de este último tipo.

Cada escándalo no solo daña la imagen del jugador involucrado. Afecta la proyección internacional de los demás prospectos dominicanos, reduce la confianza de las organizaciones y disminuye los beneficios económicos y sociales que el béisbol aporta al país.

Si queremos seguir siendo potencia beisbolística, las academias deben asumir un rol más integral. Formar peloteros es importante. Formar ciudadanos ejemplares es urgente.

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