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Se amplía el cerco a Cuba: ¿podrá evitar el colapso total?

Un cargamento de petróleo mexicano que debía llegar en enero fue cancelado, aunque Claudia Sheinbaum no aclaró inicialmente si La Habana, que atraviesa una profunda crisis, podrá seguir contando con el crudo mexicano.

«Cuba es un desastre, está dirigida por seniles incompetentes, su economía está en un colapso total», dijo el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la rueda de prensa tras la operación de «extracción» de Nicolás Maduro en Venezuela. «Así que, sí, …si yo viviera en La Habana y estuviera en el Gobierno, estaría preocupado», añadió. Una de las primeras medidas del subsiguiente Gobierno tutelado en Caracas fue cortar el suministro de petróleo venezolano a la isla.

«Cuba está a punto de caer», dijo entonces el presidente estadounidense, Donald Trump, para quien no iba a ser necesaria ninguna acción militar como en Venezuela. Anoche lo ha vuelto a repetir. En este contexto, la posibilidad de que México también deje de enviar petróleo a Cuba supone una vuelta de tuerca más. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, dijo ayer que sería una «decisión soberana», sin confirmar si se ha tomado ya, aunque estaría sin duda influida por las presiones de Estados Unidos.

«La diferencia entre un racionamiento duro y uno asfixiante»

«Dejar de recibir petróleo desde México le quitaría a Cuba uno de los pocos suministros que, en la práctica, estaba sosteniendo el día a día cuando el flujo venezolano se frenó», explica a DW Omar Rachedi, profesor de Economía de Esade Business School, ya incluso antes de la caída de Maduro. «México venía enviando crudo y combustibles desde 2023 y, solo entre enero y septiembre de 2025, esos envíos se cuantificaron en torno a 17.200 barriles diarios de crudo y 2.000 de productos refinados», añade.

El propio Rachedi ha cifrado las necesidades diarias de petróleo en Cuba en torno a los 125.000 barriles al día. En 2025, la isla importaba unos 45.700 barriles diarios, muy por debajo de lo necesario, de los que 27.400 procedían de Venezuela. Según confirma a DW por correo electrónico, aunque las importaciones de petróleo mexicano no resolvieran la crisis energética en la isla, «marcaban la diferencia entre un racionamiento duro y uno directamente asfixiante».

La asfixia económica, la del régimen y la de la población

Para el profesor de Estudios Internacionales del ITAM, en México, Antonio López Vega, la «situación en la isla era muy precaria, pero efectivamente la llegada de petróleo le había permitido al régimen resistir estos últimos años». «En este sentido, el fin de la llegada de ese petróleo a la isla supone, entiendo, como la mayoría de los analistas, la asfixia total del régimen», concluye.

«O sea, aquí la incógnita no está en lo que va a suponer [ese corte de suministro], sino en cómo se va a gestionar, digamos, ese final del régimen», augura López Vega, que descarta casi por completo una operación militar estadounidense. «No parece, desde luego, que un desenlace a la venezolana sea posible en la isla», afirma el también director para América Latina de la Fundación Ortega-Marañón.

En la mayoría de los casos, la asfixia económica de la que hablan los analistas se traduce en vivir sin luz y sin poder cocinar o utilizar los electrodomésticos la mayor parte del día. En otros, la asfixia es literal. Como en el de Valentina, Milena y Yeilín, tres niñas que viven conectadas a respiradores y que dependen del suministro eléctrico para vivir. Una campaña de crowdfunding recauda dinero para comprarles generadores y que puedan cambiar el hospital por sus casas.

«Lo que más está sufriendo la población hoy, es el tema de los apagones», dice el economista cubano Omar Everleny Pérez. Explica a DW, desde La Habana, que hay varias crisis simultáneas ahora mismo en la isla: entre ellas la energética, la sanitaria (con una epidemia de dengue y otras enfermedades tropicales), la de transportes y la de abastecimiento. «En medio, hay una crisis de combustible doméstico, el llamado gas de balita en Cuba: la gente no tiene con qué cocinar», añade. Ni con gas, ni con electricidad, ni tampoco con carbón en la mayoría de los casos en las ciudades (aunque algunos se aventuran).

Un conductor toma el dispensador de combustible con una larga fila de automóviles detrás.
Fila de vehículos en La Habana a la espera de llenar el depósito.Imagen: Ramon Espinosa/AP Photo/picture alliance

Llenar el depósito de los automóviles también es complicado. El propio Omar Everleny Pérez estaba apuntado para hacerlo el pasado 5 de enero, «pero todavía hay tres mil vehículos delante de mí». Y hay otra opción: pagar en dólares. Pero incluso ahí hay filas de tres o cuatro cuadras. «Ya se siente en el transporte privado esa afectación y, por ende, los precios de los taxis se han duplicado y sigue habiendo un deterioro del poder adquisitivo… porque en la medida en que la inflación aumenta por toda la escasez esta, la gente está más apretada».

El mayor problema, la falta de divisas

«Cuando falta combustible, se apaga la generación, se frena la producción y se hace todavía más difícil obtener los ingresos externos que permitirían importar lo que falta», dice Rachedi, también investigador sénior del centro de Economía Global y Geopolítica de Esade. El Gobierno de Cuba lleva décadas culpando al embargo comercial estadounidense de sus problemas económicos. «Ha tenido un efecto real, pero no funciona como una muralla que impida de manera automática que llegue petróleo desde cualquier país», explica.

«Su impacto principal ha sido encarecer y enredar la operación», pero no prohibirla ni impedirla del todo. «El problema es que ese tipo de ‘excepción’ vuelve al sistema dependiente de pocos proveedores y lo deja extremadamente vulnerable cuando uno falla», señala. «En el corto plazo, alternativas completas no se ven fáciles: comprar en el mercado internacional exige divisas y una logística cara, y Cuba llega a este momento con poco margen financiero», afirma.

En esto está de acuerdo Everleny: «Cuba, con dinero, mañana llega un barco con petróleo de cualquier destino. Pero lo que hay es que pagarlo». «El principal problema es la falta de divisas, y esta viene dada porque los principales sectores de exportación han caído, el primero de ellos, el turismo«, explica. Pero también la producción de níquel, por ejemplo.

El economista recuerda que en México hay más de mil médicos cubanos, por los que el Gobierno mexicano debe pagar a Cuba. En el caso de Venezuela y México, el suministro de petróleo a la isla «estaba relacionado con ingresos que Cuba tenía en esos dos países». Si ahora México también lo detiene, Cuba lo va a tener muy difícil para buscar otros proveedores, con Rusia en plena crisis energética e Irán afrontando sus propios problemas.

Sheinbaum, en la encrucijada

Sin embargo, Everleny no da por hecho que el petróleo mexicano vaya a de dejar de llegar a Cuba. «Eso no es lo que dijo la presidenta del país. La presidenta del país dijo que este envío que iba a ser recibido en este mes, no iba a llegar a Cuba. No dijo que no iba a llegar más ninguno», recalca. De hecho, Claudia Sheinbaum se ha vuelto a referir al tema hoy (28.01.2026). «La ayuda humanitaria a Cuba, como a otros países, continúa porque es ayuda humanitaria y México siempre ha sido solidario con todo el mundo. Son decisiones soberanas», dijo en su conferencia de prensa diaria. Y añadió que México «determinará si incluye el envío de crudo dentro de esa ayuda humanitaria».

Sheinbaum se encuentra ahora mismo en la disyuntiva de seguir ayudando a Cuba o de ceder a las presiones estadounidenses. «Dentro de la esfera de Morena, el partido de Sheinbaum, hay destacados dirigentes proclives a mantener la cooperación en la medida de lo posible con Cuba», explica López Vega desde Ciudad de México.

Para él, desde Washington no se va a reducir la presión. Por un lado, por la presencia del propio Marco Rubio «como hombre fuerte en el entorno de Trump». Y por otro, porque «hay elecciones intermedias en Estados Unidos este año y, en ese escenario, obviamente Florida no es cualquier Estado». «La minoría cubana exiliada ha tenido una importancia capital en los triunfos de Donald Trump y va a tener un papel muy relevante en estas elecciones», explica.

Rachedi, por su parte, no descarta que «México retome parte de los envíos o que entren cargamentos puntuales de otros socios, lo suficiente para evitar el colapso total». «El escenario realmente peligroso es el de un corte prolongado sin reemplazo, porque ahí la crisis deja de ser ‘solo’ eléctrica y se convierte en una crisis general de abastecimiento y de gobernabilidad cotidiana», añade. Y justamente a eso se refería Trump con lo de que «Cuba está a punto de caer».

(rml)

DW

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