Opinión

La venganza periodística/ Oscar López Reye

Por  Oscar López Reyes

Como ser social y emocional, o biopsicosocial, el periodista se influencia por los condicionantes operantes, como el ruido-estrés y/o embestidas personales, y los de personalidad vulnerable son dominados por conductas torcidas y frustratorias-agresivas. También, por maliciosos sentimientos de venganza, a veces obsesivos-compulsivos.

                Cinco actuaciones/reacciones del talión ondulan como modelos de aprendizaje y teóricos explicativos, en una conexión causa-efecto, susceptible de nutrir la teoría psicoanalítica. Son estos:

                1.- Décadas atrás, el director de un diario ordenó no publicar jamás anuncios e informaciones, por más impactantes que fueran, de un aspirante presidencial y su institución porque detuvo, cuando fungía como presidente de un organismo bancario estatal, la concesión de un préstamo en condiciones leoninas. La libertad de prensa se escondió, por adelantado, en los entresijos de la Declaración de Chapultepec.

2.-  Un sujeto-directivo malogró arbitrariamente, en tres momentos, sanos proyectos de un reportero, guiado por extravagancias o antipatías. Unos años después, el director de un matutino  entregó a ese informador un documento en que se denunciaban anomalías en la institución en la cual desempeñaba una función clave. El periodista no lo buscó, pero le llegó y como aquel comportamiento había sido tan abusivo, en vez de redactar una insustancial  nota de prensa, investigó e insertó tres reportajes. Resultado: destitución del sujeto-directivo.

                3.- Un comentarista radial no pierde oportunidad para atribuirle defectos a una personalidad de altas condiciones humano-sociales, prototipo de ciudadano, porque la organización que presidía lo sometió a la justicia por ultraje. Un juez  dictó sentencia condenatoria. 

                4.- Un conductor gremial lanzó un anti-panegírico, temerariamente, cuando el ataúd de un “compañero” bajaba a la fosa, porque había hecho una campaña en su contra, y no sabemos cómo un amigo entrañable del finado se contuvo y  no lo empujó hacia el hoyo para que descendieran juntos.

                5.- Por antiguas y desvencijadas rencillas políticas, y por celos/competencias profesionales, periodistas minimizan, hostigan y denigran a colegas cuando éstos obtienen algún logro o aspiran a funciones públicas.

                El redactor-analista debe domar, con su capacidad educacional-intelectual,  la “emoción psíquica” de su intencionalidad  malévola.  Más que retaliaciones, sus denuncias han de ser comprobadas y sus opiniones lo más objetivas,  sin ocultar informaciones. Asiduamente, el quid no está  en qué dice, sino en cómo lo dice, y en  evidenciados rencores  que se cubren en fingidos estilos de monjes/consejeros.

Para ejercer con “plena conciencia”, el artículo 22 del Código de Etica del CDP acota que “El periodista deberá observar la mejor disciplina y comportamiento, a fin de que su profesión honre y sirva mejor a la sociedad”.  Y para ganar más respeto y solidaridad en su colectivo ante censuras o golpeos corporales, debe desechar gran parte de los cinco elementos pre-citados, o sea, la venganza periodística.

El autor es periodista ex Presidente del Colegio Dominicano de Periodista (CDP)

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