OpiniónPortada

Leonel Fernández  ¿el gran culpable? / Cassandro Fortuna

Por Cassandro Fortuna
«Aquellos polvos trajeron estos lodos»
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) vive actualmente una crisis interna muy complicada que se magnifica por ser el partido gobernante.
El país observa, expectante, el enfrentamiento entre los integrantes de  sus facciones más fuertes. La de Danilo y la de Leonel.
Estas dos corrientes políticas son tan poderosas que podrían destruir al propio PLD, porque constituyen la esencia, la sustancia de esa entidad política.
Y la gran diferencia entre ambas facciones es el resultado de la división que se produjo entre Leonel y Danilo en 2006.
¿Por qué se produjo esta separación entre estos dos grandes amigos? Por la ambición desmedida de poder que se apoderó de Leonel a partir del año 2004. Ahí radica todo el problema.
Un poco de historia.
Hasta 1996, con sus alzas y sus bajas, el PLD había sido un partido unificado, coherente, respetuoso, disciplinado. Un partido ejemplo para toda la nación. La creación perfecta de un prócer como el profesor Juan Bosch.
Cuando en 1996 el doctor Leonel Fernández, todavía muy desconocido, surgió como candidato a la presidencia de la república por el PLD, todo el partido se colocó detrás de él. El primero en hacerlo, y con gran entusiasmo, fue el licenciado Danilo Medina, que era a la sazón Presidente de la Cámara de Diputados, y renunció de ese importante cargo para convertirse en el Jefe de la Campaña de Leonel.
Así, unificados todos los peledeístas, procuraron hacerlo  el líder que no era, y que nunca había sido. Y que no le interesaba. Hay que recordar que en el PLD se criticaba el culto a la personalidad, se fomentaba el liderazgo colegiado y se condenaban los grupos. El profesor Bosch se cuidó mucho de eso, como buen conocedor de los vicios de la pequeña burguesía, y de todo lo que había aprendido de la historia dominicana.  Pero, comprometido ya el PLD con un proyecto de poder encabezado, esta vez no por Juan Bosch, sino por Leonel, procuraron darle una gran proyección.
Su propaganda política lo presentaba al país como un muchacho humilde, inofensivo. Un joven de barrio, sin esas ínfulas de poder que tanto molestan al pueblo. Lo proyectaron como un hombre sencillo y confiable. Sin aparataje. No le dieron perfil de príncipe. Ni de rey.  Le dieron una pelota de basquetbol y una cancha. Y el país se llenó de emoción.
En esa etapa de nuestra historia contemporánea una buena parte del pueblo estaba harto de los gobiernos de Balaguer y toda su parafernalia oficial y su militarismo. Estaba harto de ese presidente viejo y lejano, rodeado de guardias y de hombres viejos, desacreditados. Entonces en el PLD  había un mando unificado y un solo propósito: llegar al poder. Nadie pensaba que con el tiempo Leonel habría de querer quedarse con el santo y la limosna.
Y ¡bingo! Se logró el objetivo. Con una manita del doctor Balaguer el doctor Leonel Fernández llegó al solio presidencial derrotando a un titán de la política nacional y latinoamericana, de la talla del doctor José Francisco Peña Gómez.
El PLD se instaló en el poder. La democracia dominicana se fortaleció con el cambio. Leonel comenzó a desarrollar su mandato y detrás de él se preparaba Danilo para sucederle. Entonces, nadie vio raro que Leonel organizara su agenda para ser sustituido por Danilo en otro eventual triunfo electoral del PLD en las elecciones presidenciales del 2000.
Las cosas no salieron como se esperaba y el PLD perdió los comicios. Balaguer, disgustado con los “come solos” (mote con el que salieron los peledeístas de su primer gobierno), no prestó su sombrero por segunda vez, y ello fue la causa principal del fracaso electoral del PLD.
Asimismo, se decía por lo bajo que Leonel no le había dado a Danilo el suficiente apoyo político para que triunfara. A esas acusaciones soterradas Leonel respondió: quienes no saben por qué perdimos en  el 2000, es porque no saben porqué ganamos en el 96.
Pero  esa “crema” no fue suficiente para dividir a los peledeístas. Llegaron las elecciones del 2004. El Presidente Hipólito Mejía, con un partido dividido y un gobierno en total descrédito, intentó una imprudente y estúpida reelección. La borrachera del poder lo mareó al máximo, así como a sus seguidores, y perdieron el buen juicio y el sentido común, y eufóricos de alegría colocaron su cabeza en la guillotina para que la se cortaran.
El licenciado Danilo Medina, que tenía su proyecto presidencial intacto, postergó sus aspiraciones, y en una muestra de madurez y buen juicio, en lugar de salir a pelear, una vez más, por la candidatura de su partido, se colocó, de nuevo, detrás de Leonel, que parecía la mejor opción presidencial del momento y otra vez fue su jefe de campaña electoral. Y, ¡Bingo! El PLD ganó de nuevo. Leonel asumió la presidencia y comenzó a gobernar. Todo iba viento en popa. El PLD estaba por todo lo alto.
Pero entonces hubo un momento en que las cosas comenzaron a cambiar. No sabemos qué pasó. Pero de pronto se creó la idea de que el PLD solo ganaba con Leonel. Y los seguidores de este sabían que Danilo Medina tenía el propósito de aspirar, de nuevo, en 2008.Así que comenzaron a “ensuciarle” el agua. Estando Danilo como Secretario de la Presidencia se iniciaron las reuniones secretas para montar la reelección de Leonel. A Danilo, que había sido desde siempre punta de lanza de las victorias de Leonel, evidentemente,  no lo invitaban. Leonel  lo sabía y se hizo de la vista gorda. Fue su principal error. No debió permitir eso. Pero, es obvio que ya Leonel estaba embriagado de poder y no le importaba Danilo. Se dejó llevar. Su segundo error, y en el que ha persistido hasta el día de hoy. Hace tiempo que Leonel no usa su propia cabeza, sino que se deja llevar. Es nuestra apreciación. Tanto es así que hasta su imagen se la cambiaron, y de hombre humilde lo convirtieron en un temible león, lo que quiere decir que ya no proyecta humildad y confianza, sino miedo y terror.
Pero en fin, así, convertido en el único líder del PLD se lanzó a la reelección del 2008.La señal del líder se proyectó a nivel nacional. Sus asesores olvidaron de qué tipo de partido este procedía y decidieron eclipsar a todos los demás líderes de esa organización política. No pararon mientes en nada. Danilo, como un hombre de vergüenza, se había ido del gobierno y eso amplió la lejanía entre él y Leonel. Así los seguidores de Leonel comenzaron a obrar a sus anchas, sin medir consecuencias. Para ellos Danilo nunca sería presidente y por lo tanto no tendrían piedad con él. La convención para escoger el candidato presidencial sería un “paseo” donde Leonel ganaría 90 a 10 frente a Danilo. Es decir, lo humillaría sin misericordia frente al país.
Todos sabemos  qué pasó. Danilo mordió el polvo de la derrota expresando una frase lapidaria “me venció el Estado”. Eso marcó una enemistad política entre ambos líderes que continúa al día de hoy, pues Danilo sabe que si Leonel y su grupo lo apoyaron en 2012 no fue por el gusto sino para evitar los atropellos de que serían objeto si ganaba Hipólito, quien había dicho en reiteradas ocasiones que lo mandaría a la cárcel junto con algunos de sus colaboradores más cercanos.
Creemos que nadie ha olvidado, asimismo, que Leonel preparó su maquinaria para una nueva repostulación en el 2012. Si no lo hizo no fue porque no quiso, sino porque las circunstancias les eran adversas y optó por hacer una pausa momentánea y esperar el 2016. Todo esto, a despecho de que el ex presidente dominicano declaró en una ocasión que el PLD es «una fábrica de presidentes», expresión que no se entiende si él se empecina en ser siempre candidato
Así las cosas, Danilo ascendió al solio presidencial. Pero la sombra de Leonel  le siguió. Leonel creyó que el 2016 sería «pan comido». Pero resulta que Danilo ya no era el mismo. Las decepciones que Leonel le había provocado lo convirtieron en otra persona. De aliado incondicional ahora es su archiadversario a lo interno del PLD. Se dice que si Leonel  llega de nuevo al poder no será por un período, sino por varios. Y la Constitución actual inhabilita a  Danilo para volver a aspirar a la presidencia, siendo el único oponente importante de Leonel en el  PLD. Solo una reforma constitucional que le quite “el nunca más” podrá habilitarlo para volver en 2024 en caso de que no quiera presentarse nuevamente para los próximos comicios del 2020.
Esa es la cronología de la enemistad entre Danilo y Leonel. Este último sembró las bases para la ruptura. La verdad sea dicha. Pero tal vez el momento no sea oportuno para buscar culpables, sino remedio. Danilo y Leonel proceden de una misma matriz: el PLD. Y de un mismo mentor político: el profesor Juan Bosch. Sus diferencias no son ni ideológicas ni políticas. Por tanto no son insalvables, sino composibles. En todo esto, claro está, media un asunto de intereses mezclado con bastante ego. Pero, perder el poder será lo peor que podría ocurrirles. Por lo tanto, deben abrirse las puertas del diálogo…
AVISO: Para recibir las noticias de EL GRANERO DEL SUR escríbanos un mensaje con su nombre  y el de  la ciudad de donde nos escribe al WhatsApp: (829)-577-5416 . En este grupo no podrás publicar, solo recibir.

Artículos relacionados

Close

Adblock Detectado

Por favor, considere apoyarnos mediante la desactivación de su bloqueador de anuncios.