Opinión

Senasa abre un cambio para Abinader / Alfredo Freites

Contra Abinader cae todo el peso de la historia. Las aves carroñeras se espantan momentáneamente cuando hay movimientos en torno a un herido, porque el robo en Senasa hiere en lo más hondo el prestigio del líder del PRM

Por Alfredo Freites

Como si el sentado en el banquillo fuera Luis Abinader, un alejamiento se percibió en su entorno. Una copia de la conducta con Salvador Jorge Blanco, a quien sus compañeros del PRD dejaron solo al ser acusado de corrupción.

No creo en que Abinader fuera beneficiado con la quiebra de Senasa. No tiene necesidad ni es su cultura. Si de algo puede ser declarado culpable es de equivocarse en la selección de sus amigos, porque hay algunos de su entorno que de hecho lo han declarado autor intelectual del robo de la aseguradora estatal.

Contra Abinader cae todo el peso de la historia. Las aves carroñeras se espantan momentáneamente cuando hay movimientos en torno a un herido, porque el robo en Senasa hiere en lo más hondo el prestigio del líder del PRM.

Tengo más de medio siglo en el entorno de los líderes y partidos políticos y he visto que en ese predio la traición se da silvestre. También me he percatado de cómo los cobardes se ceban contra el caído, pero Abinader no tiene una acusación en su contra. No se robó a Senasa.

Creo que en su caso hubo el exceso o la conveniencia de creer como bueno y válido todo lo que informaban de parte de la dirección de Senasa, donde se aloja la dirección del sector externo de su proyecto.

Esta creencia en la culpabilidad de Abinader destruye mi tesis de que haría todo lo posible por mantenerse en el poder más allá del 2025, porque la percepción es más fuerte que todas las pruebas de inocencia que se puedan aportar, por eso lo dejan solo. Como aún retiene el poder y tiene recursos, emergerán las hipocresías de los que ocultan el puñal en la espalda. Los émulos de Marco Bruto aguardan su momento.

He dicho siempre que los políticos no son santos, que los santos están en los altares y son de yeso, y también sé que los falsos amigos no tienen la traición pintada en la cara. Abinader no puede ver el rostro real de los que quieren lo que él tiene. No obstante, defiendo la labor de los políticos porque es un trabajo arduo y siempre cargado de sospecha aun sean honestos.


El autor es comunicador social

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